Pocas cosas me caen mal en esta vida, una de esas son las personas que ultimamente me he cruzado en esta maldita ciudad, por mas que intento racionalizar los motivos que puede haber detrás, echarme al hombro los fiascos (porque si hay algo que que me atraganta bastante son los moros), hay caras que no puedo, como la del innombrable.
No me gusta esa jeta, no se si nació por maldad o qué, pero por mí se pudriera.
Llevo unos pocos meses en esta ciudad y aún no me puedo acostumbrar a estos jodidos hijos de puta perseguidores de putillas, todavía creerán que caemos redonditas, que risa que me da.
domingo
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario